10 de May del 2018

¿Ahorrar o invertir?

El  ciudadano medio español, después de toda una vida trabajando, suele tener todos sus ahorros depositados en la cuenta corriente de su banco, ya que cree que ahorrar es la manera más segura de proteger su dinero, mientras que invertir es muchísimo más arriesgado. A continuación vamos a demostrar por qué, a largo plazo, esta percepción no es del todo correcta, puesto que no debemos actuar de la misma manera para ahorrar para unas vacaciones que para planificar nuestra jubilación.
 
Todo el mundo conoce los riesgos de la inversión pero, ¿conocemos los riesgos del ahorro?
El mayor riesgo que asumimos cuando, como hormiguitas, depositamos nuestros ahorros en una cuenta corriente es la inflación. La inflación provoca que nuestro dinero pierda valor con el paso del tiempo, dado que los rendimientos que percibimos son bajos o nulos mientras que el coste de la vida aumenta.
 
Según el Instituto Nacional de Estadística, en los últimos 20 años la variación del IPC en España ha sido del 55,1%. La inflación es la causante de que los precios suban, pero también de que nuestro dinero valga menos. Si hace 20 años ahorramos 100 euros, hoy en día ese dinero vale la mitad, ya que con él podemos comprar la mitad de los bienes que hace 20 años, porque todo es un 55,1% más caro. Esto debería hacernos reflexionar sobre cuál es el precio que pagamos por no dedicarnos a hacer crecer nuestros ahorros, es decir por no tomar la decisión de invertir. Si en lugar de dejar esos 100 euros en la cuenta corriente hubiésemos invertido en renta variable, habríamos vistos como entre 1997 y 2017, por ejemplo, la bolsa española se revalorizó un 60% y la americana en 170%. Con sus subidas y bajadas, con sus sustos y alegrías, pero ambas baten a la inflación.
 
La clave está en diseñar una cartera suficientemente diversificada y no poner todos los huevos en la misma cesta. Como acabamos de ver, la decisión entre ahorrar o invertir no la debemos tomar en función de lo arriesgado o aterrador que pueda parecer invertir, sino en función del poder adquisitivo que podemos perder si no hacemos nada.
 
Una vez desmontado el argumento del riesgo, también debemos tener en cuenta el factor tiempo: ¿cuándo vamos a necesitar ese dinero? Existen múltiples reglas para escoger entre ahorro e inversión. No es una ciencia exacta, pero una que nos pueden ayudar a decantar la balanza es:
 
  • Si vas a necesitar el dinero en menos de cinco años, ahorra
  • Si vas a necesitar el dinero después de diez años, invierte
  • Si vas a necesitarlo dentro de entre cinco y diez años, combina ahorro e inversión

 

No negaremos que invertir asusta, pero si contamos con la ayuda de un buen asesor, que nos guíe y nos ayude a tomar decisiones, estaremos en el camino correcto de ganarle la batalla a la inflación.
 
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