19 de April del 2018

La naturaleza y sus obras de arte.

Buenas noticias para el planeta.

Conversamos en Valencia con el periodista, naturalista y patrono de la Fundación AXA Joaquín Araújo (Madrid, 31 de diciembre de 1947), concretamente en el Parque del Jardín de Viveros, donde la Fundación AXA y la editorial Lunwerg han inaugurado una exposición de la que él es comisario: Buenas noticias para el planeta.

 

Joaquín Araújo, comisario de la exposición "Buenas noticias", mientras ofrecía una visita guiada a los asistentes
Charlar con Joaquín es dar un paseo tranquilo por la historia de nuestro país, pero no una basada en fechas, acontecimientos y sucesos, sino por otra más íntima, más difícil de apreciar en nuestros días, contada a través de sus bosques y animales, su tierra y agua. Y es que la suya es una trayectoria ligada a la naturaleza en cada paso que ha dado, labrada con mimo y esmero y orientada, desde siempre, a preservar la vida en su estado más puro.
 
A pesar de haber destacado por su labor periodística –ha escrito numerosos libros y ensayos, además de haber dirigido múltiples documentales y programas de televisión dedicados a la divulgación naturalista- Joaquín se define a sí mismo como un campesino, ligado de una manera irremediable e irreverente a la naturaleza, con y de la que vive. Un naturalista convencido de conversación amable, que hay que tomar a pequeños sorbos, digiriendo y reflexionando cada verdad que atestigua, pues muchas se clavan como espinas en las conciencias más atribuladas.
 
No en vano sabe bien de lo que habla, pues ha estudiado la naturaleza durante 50 años, a lo largo de los cuales ha constatado los daños del hombre sobre su medio, la falta de conciencia sobre la irreversibilidad de los mismos y, por fortuna también, la chispa de esperanza que ha prendido en los últimos años a través de movimientos destinados a conservar la naturaleza.
 
Mientras el sol de mediodía cae a plomo sobre nuestras cabezas, hacemos un repaso fugaz a su trayectoria profesional y a sus logros de vida, aunque la Vida, con mayúsculas como a él le gusta llamarla, ya sea un logro en sí misma:
 
P. Joaquín, eres uno de los naturalistas más importantes de España, e iniciaste hace años, junto a Félix Rodríguez de la Fuente, una corriente de divulgación medioambiental y concienciación nueva en nuestro país. ¿Cómo ha cambiado la sociedad desde entonces en ese sentido?
R. Son prácticamente 50 años, en los que hemos pasado de un distanciamiento prácticamente absoluto a una presencia más o menos regular de temas relacionados con el medio ambiente en todos los ámbitos de la sociedad. Para mí, lo más destacado en estos años ha sido la aparición de las ONG, fundaciones y el mundo asociativo en general. Hemos pasado de menos de una decena de asociaciones hace décadas, a las más de mil que hay hoy en día, que hacen una importante labor. Para mí lo más importante es el alto nivel de compromiso que las personas han adquirido en los últimos años.
 
Otro punto a destacar es el alto grado de profesionalización con el que cuentan ahora quienes se dedican al medio ambiente y su conservación. Antes éramos meramente los locos enamorados de la vida y la naturaleza los que nos dedicábamos a ello, y eso ahora ha evolucionado.
 
Desde el punto de vista de la naturaleza, está más cuidada que nunca, pero solo a nivel formal. Es decir, tenemos muchos más parques naturales que antes, reservas y espacios protegidos, pero en términos generales, el balance global de la vida no es positivo, es dramático. Hace 50 años había el doble de vida en el planeta y la mitad de humanos. Ahora, sin embargo, es a la inversa. Esta forma de resumirlo es todo un aldabonazo. Tenemos que lograr que esto no se traduzca en una merma absoluta de la vida natural. Ése es el trabajo pendiente.
 
P. Al hilo de la concienciación, ¿cómo ves la educación hoy en día? Tenemos que empezar a trabajar en ello desde la infancia, ¿crees que lo estamos haciendo en nuestro país?
R. No, no se está haciendo. En España el déficit es terrible, dramático. El sistema educativo no ha incorporado todavía educación sobre medio ambiente. Quizás pueda estar engañado por mis pasiones, pero creo que es importante que el sistema educativo aborde este punto de forma continuada, en todas las etapas. La degradación de la naturaleza se produce, en gran parte, porque no se la percibe como algo anejo a nosotros. Incluso, en mi caso, la considero una parte de nosotros. Considerar que la degradación de la naturaleza no es la degradación de la sociedad, del conocimiento, de la propia condición humana, es una aberración intelectual.
 
P. Es cierto que se recogen buenos ejemplos de conservación de la naturaleza en esta exposición, pero aún quedan muchas cosas por hacer. ¿Crees que estos ejemplos simbolizan un cambio real de tendencia?
R. Es un conato de tendencia, que hay que convertir en tendencia. Y la tendencia, a su vez, en normalidad. Pero sí, hay síntomas, un porcentaje de la sociedad está preocupada.
 
P. Según la teoría malthusiana, el crecimiento de la población sigue una progresión geométrica, mientras los recursos siguen una progresión aritmética. Es decir, crecemos mucho más rápido de lo que lo hacen los recursos, lo que significa que no va a haber recursos para todos. Y no solo eso, tampoco habrá espacios naturales para todos si no logramos establecer un equilibrio entre nuestro crecimiento y su conservación…
R. Exacto. Cada día nacen 240.000 nuevos seres humanos, una cifra inabarcable. Como comentaba, o extendemos esta conciencia medioambiental a todas las capas de la sociedad, empezando por las más altas instancias, o no podremos conservar la vida en el planeta.
 
P. Una pregunta un poco más personal sobre tu trayectoria: ¿de qué te sientes más orgulloso? ¿Qué es lo que más te alegra haber conseguido?
R. Fíjate, tengo una determinada imagen pública pero, como casi siempre ocurre, lo más importante es lo que nadie ha visto. Para mí, lo más importante es que he vivido donde y con quien había soñado. Eso quiere decir que vivo con un bosque. Una de las definiciones de mi propia vida es que he pasado algo más de la mitad de la misma sin ningún poder a la vista, sin ver ninguna otra casa que no fuera la mía, sin ver ninguna carretera, tendido eléctrico, sin necesidad de seguir órdenes de nadie. Solo cultivando la tierra, escuchando a la naturaleza…viviendo la vida.
 
P. ¿Y cómo ha evolucionado tu bosque, el pequeño paraíso en el que vives, desde que llegaste?
R. A modo de anécdota, cuando me preguntan “¿cuál es tu gran obra?” –porque yo he escrito muchos libros y organizado muchas exposiciones-, siempre respondo que mi mejor obra es haber dejado que la naturaleza haga obras de arte. Lo mejor que he hecho en mi vida es darle libertad a la naturaleza para crear obras de arte. Yo soy un campesino, y es lo primero que destaco en mi currículum. No antepongo que soy periodista, naturalista o geógrafo. Siempre pongo por delante “campesino”, porque labro la tierra, para mí cada planta que nace en mi huerto es un poema. Y es que desde que llegué a  mi hogar, he plantado 25.000 árboles, uno por cada día que he vivido. Imagínate el antes y el después (se ríe).